miércoles, 5 de agosto de 2020

Cabalgata endovenosa

Diosa y puta,

como la ninfa amante

que lame el estiércol

de las heridas.

Que traga y escupe

las ojeras del Morbo

Las pronuncia

las talla en pómulos

de víctimas voluntarias

que se entregan

a maratones siniestros.

de Ángeles que llueven

sus llamas

En las sábanas mugrientas

de un hotel mugriento.

 

Tierna vampira

que arranca las uñas

en señal de amor

De una tortura

que no le sale

pero que aplica

en las venas

en los músculos

en los gestos

en su andar de gata

en su cabalgata endovenosa

Intramuscular

En sus Orgasmos

Sin dueño

sin cadenas

Que la aten

A la lengua

Del primero

Que le ofrezca

El mundo

Y las mentiras

Que verso a verso

eyaculan

Los poetas

precoces

E inspirados

En ella

en sus imágenes

y en la cadencia

de las palabras

que amanecen

en el pavimento

donde incrusta

su endemoniado

y precioso insomnio.


lunes, 20 de julio de 2020

Pegar el salto


Dicen que escribir es como volar. Que las palabras son alas y que la hoja en blanco es la noche donde surcan letras de un poeta que naufraga. Estrellas que sangran con indiferencia, destellos incomprensibles.

Pero no solo de ángel se gana el cielo.

Se puede en un jet privado, en ochenta globos aerostáticos, o en una nave espacial, si es que nos importa el futuro. Se puede saltar por la ventana de un piso diecisiete, en ala delta desde el Peñón usurpado, o ser el hombre bala que lanza el cañón de un circo de payasos tristes.

Innumerables son las destrezas con las que se pretende vulnerar la ley de gravedad, llegar a la miel de la luna o volar de mi balcón al tuyo.

 Yo tengo mis letras. Con ellas me río del vértigo. Las despliego en el abismo y allí bailo sin derretirme. Apago el sol con la lengua y enciendo otros para dejar una luz prendida.

 Me abrazo a la tormenta que se escurre entre tus piernas, y huyo como un ave a la que le sacuden la rama. Me monto al cometa de Bill Halley, y me desintegro en caída libre como meteorito que no se atreve a tocar la tierra. Me apropio de los truenos y cumplo el milagro de las estrellas fugaces.

 ¿Hasta dónde llegan mis alas?

 ¿Adónde me llevarán esta noche?

 ¿Y mañana?

Los paisajes son míos. Puedo regar con versos la sed de los desiertos o ahogar la penas del mar en las rimas de las olas. Nadar entre delfines infieles y oír el canto de las sirenas sin enloquecer.

Puedo tardar tres sílabas en desnudarte, o escribir hasta la muerte por un perdón que no volverá.

Mis padres pueden pasear nietos en la plaza y vos podés estar acá, delante mío, sonriendo, agitada…

Todo está a al alcance de las manos, de un batir y cerrar de alas.  

Solo hay que animarse.

¿Acaso no estuvimos más alto?

Es que volar es lo más cercano a cualquier destino. Nos hace inmensos. Y trastabillar en las alturas de la cornisa de turno, latir esas ansias de lo inevitable, nos invita a probar suerte en esto de escribir y pegar el salto.

Cabalgata endovenosa

Diosa y puta, como la ninfa amante que lame el estiércol de las heridas. Que traga y escupe las ojeras del Morbo Las pronuncia las talla en ...